22 | FEB | 2019
Las joyas artísticas del siglo XX que resguarda el Politécnico
Foto: Alejandra Leyva/EL UNIVERSAL

Las joyas artísticas del siglo XX que resguarda el Politécnico

17/01/2019
00:00
Karina Corona
Ciudad de México
-A +A
Durante los últimos dos años la Dirección de Difusión y Fomento a la Cultura (DDyFC) ha intervenido parte de sus obras

Los trazos de Saturnino Herrán, que fueron plasmados en sus alegorías hace 109 años, reciben a la comunidad del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Sus capas de colores son las huellas de los años, técnicas y evolución del legado artístico que resguarda el Politécnico y con el que comenzó la historia del acervo patrimonial de Zacatenco.

Día a día los estudiantes que entran a la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología (BNCT) “Ing. Víctor Bravo Ahuja” pueden apreciar el esplendor de los murales “Alegoría del trabajo” y “Alegoría de la construcción”, los cuales fueron recién restaurados junto con otras 134 piezas de casi mil 200 con las que cuenta la institución académica.

poli.jpg
Foto: Alejandra Leyva/EL UNIVERSAL

Durante los últimos dos años la Dirección de Difusión y Fomento a la Cultura (DDyFC), ubicada en el Centro Cultural Jaime Torres Bodet, ha intervenido parte de sus obras que, por factores como el clima, contaminantes, la suciedad e incluso los sismos del 19 de septiembre de 2017, produjeron daños significativos a esculturas y óleos de la institución.

Sobre estas acciones comentó a EL UNIVERSAL Octavio Fernández Barrios, encargado de la División de Difusión de la DDyFC del IPN: “nunca en la historia del Instituto hubo un periodo donde se cuidara y protegiera el acervo artístico, ha sido un esfuerzo fuerte”.

Cada pieza pasó por un proceso individualizado con una técnica y limpieza precisas. Fue el caso de los murales del artista mexicano Saturnino Herrán, obras que realizó en 1910 ex profeso para la el Instituto Politécnica Nacional y que actualmente pueden ser admiradas en el vestíbulo principal de la BNCT “Ing. Víctor Bravo Ahuja”.

Para Fernández Barrios se tratan de unos murales extraordinarios porque abren la puerta al arte mexicano del siglo pasado: “el muralismo es el antecedente de todo lo que sería el arte mexicano del siglo XX, tanto por la disciplina, como por la temática, la dignificación, la importancia que se le da al tema, que son obras propiamente de escenas costumbristas, pero tratadas con una dignidad y trascendencia impresionante. El dibujo de Saturnino es casi como el de un renacentista italiano”.

ipn_piezas.jpg
Foto:  Alejandra Leyva/EL UNIVERSAL

A partir de aquí inicia un recorrido artístico, donde la historia y la actualidad se unen en un solo espacio, esculturas, murales, gráfica sobre papel y óleos conviven con los estudiantes del Politécnico.

Parte del corazón del instituto es su Corredor Escultórico que, desde el 2006, se compone de 16 obras ubicadas a lo largo del andador de la Unidad Profesional “Adolfo López Mateos”, que conecta al Centro Cultural “Jaime Torres Bodet”, y son las custodias del camino de miles de estudiantes y que hoy en día lucen con un nuevo brillo, casi tal cual como sus creadores las realizaron.

Las piezas de Graciela Ferreiro, Germán Venegas, Vicente Rojo, Elizabeth Catlett y de Manuel Felguérez, entre otras, también fueron parte de esta renovación que, por estar exhibidas al exterior, sufrieron los daños ambientales, como oxidación y suciedad.

Todas las obras fueron restauradas in situ, sin embargo, algunas como la de Helen Escobedo “El Espíritu de los Árboles” tuvieron que ser retiradas, los cilindros concéntricos que componen cada uno de los 30 elementos de la pieza, fueron intervenidos en un taller, para al final, regresar a su lugar de origen en la institución académica.

Se trata de obras que cuentan los años del Politécnico Nacional, y que fueron hechas para estar dentro del instituto, sin embargo, Octavio Fernández comenta que son susceptibles a ser reubicadas, dependiendo de las curadurías y futuras exhibiciones.

Otras de las piezas que pasaron recientemente por un proceso de restauración fueron “La alegoría de la Ciencia y la Comunicación en la Tierra” y “Humanidad hacia la luz” de Jorge González Camarena; 28 obras gráficas de Raúl Anguiano; “Danzante” de Germán Venegas; “Pájaro” de Kyoto Otta; “Columna vislumbrada” de Ricardo Regazzoni; “Mujer” de Alfredo Salce; “La Juventud” de Francisco Zúñiga; “Más vale encender una llama que maldecir en las tinieblas. (Buda)” de Sofía Bassi y “Zapata” de Arnold Belkin.

En medio de la Plaza de la Unidad Adolfo López Mateos se ubica El Carillón, instrumento musical a base de campanas que fue donado por el gobierno de Holanda, en la década de los años 50 del siglo XX. Sus casi 10 metros de altura y estructura de metal y de madera estuvo funcionando por algunos años, lamentablemente ese sonido que por mucho tiempo embelleció a la plaza ya no es escuchado por la comunidad politécnica. Actualmente está bajo mantenimiento de especialistas.

Este abanico de obras refleja la misión y vocación del Instituto Politécnico Nacional, el cual tiene como eje el lema de la institución: “La técnica al servicio de la patria”.

“Tenemos mucha obra, sobre todo del siglo pasado que comulgaba mucho de esto, en especial del Taller de Gráfica Popular (TGP), las cuales esperamos causen un sentido social, una obra que genere impacto en la comunidad, de creer que la obra es un elemento que nos va a ayudar a la reflexión y que la obra es un elemento muy importante para la libertad de expresión”, puntualizó Fernández Barrios.

A pesar de que no cuentan con un programa de adquisiciones, actualmente se está trabajando en él para que sea estable y permanente, y así se enriquezca la colección.

mural_ipn.jpg
Foto: Alejandra Leyva/EL UNIVERSAL

Acervo a futuro. A pesar de que ya se cuenta con un gran acervo artístico, se espera que en los próximos años se realicen murales, obra escultórica de gran formato y monumental, así como estampa comisionados para que dialoguen con los espacios dentro del instituto y la demás obra de la colección.

En total se tiene planeadas tres estrategias para dar a conocer el acervo artístico politécnico. La primera es enriquecer la Sala de Colección Permanente “Galería Antonio Rodríguez” ubicada en el Centro Cultural Jaime Torres Bodet.

En segundo lugar, la concreción del catálogo completo de la colección con todos los criterios curatoriales, museográficos y editoriales correspondientes, y su publicación en medios electrónicos; la tercera, generar un sistema de registro, control y catalogación para tener un mayor un mayor monitoreo e impacto y así preservar parte del archivo artístico del Politécnico.

akc

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

Comentarios