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Pasado olvidado

31/03/2019
00:58
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En momentos en que nos encontramos defendiendo a capa y espada nuestros orígenes prehispánicos y exigiendo como país una disculpa a España por haber emprendido hace casi medio milenio la conquista de lo que hoy llamamos México, contrasta saber que existen zonas arqueológicas en las que durante todo el año pasado no se paró ni una sola persona a visitarlas, además de que se reportó un descenso de visitantes en algunos de los principales sitios prehispánicos como Teotihuacán o Tulum . Entre las causas de esta baja se señala lo mismo la inseguridad que el incremento de costos de transporte y hospedaje, así como algunos aspectos circunstanciales (por ejemplo, la plaga de sargazo en la Riviera Maya) o el propio descuido o falta de mantenimiento en dichos centros históricos. El caso más preocupante es el de las ruinas de Cuauhtochco, en Veracruz, que lleva cuatro años sin ser visitado por nadie, en mucho debido al desconocimiento de su existencia y la falta de promoción .

Si bien mucho del turismo internacional visita nuestro país atraído por nuestras playas, el segundo foco de interés lo constituye el pasado prehispánico y la abundante oferta arqueológica (189 sitios) distribuida a lo largo y ancho de la nación. En este sentido, no es de extrañar que el museo que más visitantes recibe en todo el país sea precisamente el Nacional de Antropología, donde se resguarda lo más preciado del arte que nos legaron los antiguos habitantes de México.

El personal que está a cargo del cuidado de los restos de las civilizaciones que nos antecedieron es poco y está mal equipado. Por lo anterior, no debería extrañar que muchos de esos centros en los que los pobladores precolombinos habitaban o practicaban sus ceremonias, sean hoy objeto de vandalismo o saqueo, lo que desalienta el turismo hacia los mismos.

Aún los grandes espacios arqueológicos como Teotihuacán, Chichen Itzá, Tulum, Palenque o Tajín, sufren el embate del turismo, que daña con su paso los vestigios de las grandes sociedades que los edificaron. Es así que el visitante encuentra paredes grafiteadas, escalinatas dañadas o edificios afectados por la humedad o la vegetación.

Entre las acciones que se requieren con urgencia, además de intensificar el cuidado, protección y mantenimiento de las zonas arqueológicas, es el de aumentar su promoción dado que no resulta lógico que tengamos sitios prehispánicos que no interesen a nadie, paradójico en un país en el que sus habitantes se enorgullecen de su pasado indígena. La promoción debe ir aparejada además con un énfasis de los programas educativos para que se despierte en las nuevas generaciones el interés y amor por los orígenes del mexicano.

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